Centros por peatonalizar y Vallarta por ciudadanizar
Paco mira la inmovilidad “yo mejor quisiera volar”
Publicado en Apr 5 2011

Crónica y Fotorreportaje en Vallarta

Francisco Lebrija, “Paco” camina sobre la calle del Malecón de Puerto Vallarta, salió a “maleconear” como definen los vallartenses a la lúdica actividad de andar y andar con la mirada perdida en el horizonte que se termina hasta donde termina el mar, allá donde parece que se acaba el mundo.

Paco contempla pasmado el rito de los voladores (de Papantla), que simboliza la danza de los pájaros que surcan el cielo del puerto. 33 grados marca el termómetro. Si uno se detiene con la vista hacia la mar, hacia Paco, hacia los pájaros, Vallarta se asemeja a un espacio pleno de libertad y movilidad, de movilidad por el aire y por el océano, el viento sopla aunque despacito, los “gringuitos” escuchan el sonido del viento que generan los voladores que poco a poco van desfalleciendo “Oh my god. Look at this, is awesome, I love this guys”, dice la doñita rubia y su marido como de unos cincuenta.

Sin embargo, algo interrumpe de pronto la liviandad y la calma y el canto.
-Biiiiiipppppp
-Rrrruuuuun, rrruuuuun, biiipppp
-¡¡¡Aváaaaanzale!!!

Paco deja en el suelo las bolsas que carga, y ahora contempla con total ingratitud la escena. El chofer que conduce uno de los camiones de la ruta que va hacia el Conalep, el Centro, Agua Azul, la estación de bomberos –súbale, súbale- toca desesperado el claxon a un particular que parece enquistado entre la defensa, el malecón, los peatones y el mar.

La escena ya de por sí dantesca cuenta con el ingrediente que le da a la ausencia de movilidad en menos de 20 metros, un sin número de turistas que desean cruzar una calle que mide no más de 10 mts a lo ancho, 1.5 millones de personas conforman la población flotante de Puerto Vallarta y hoy que es miércoles de crucero, uff, vaya que hay extranjeros en la ciudad.
La expresión del niño de 9 años lo dice todo. Luego voltea, se siente observado y asesta : “¿qué padre le hacen no? Y mira, acá, no pueden ni pasar, ¿vea? mejor yo quisiera volar”.

Pese a lo reconfortante que resulta “maleconear” en Vallarta, parálisis y transporte en condiciones poco favorecedoras para los usuarios y los habitantes de la ciudad, representan la cara oscura de la movilidad. Un saldo rojo en seguridad vial expone que la quinta causa de muerte en este paradisiaco lugar turístico, está relacionada con los accidentes de tránsito.

Un largo corredor que el gobierno del municipio, encabezado por Salvador González Reséndiz, ha tomado la decisión de hacer peatonal, parece la primer etapa de la convicción que podría, como afirma la vallartense Leticia Cavezzuti, lograr que la gente vuelva a pasearse con gusto por “el pueblo”. Lo que podría suceder, dice, si en lugar de tantos camiones y automóviles particulares circularan bicicletas y peatones para disfrutar más y más de lo que ofrece un centro histórico de una ciudad que compite en el sector turístico con destinos como Cancún y Acapulco.

La calle de los autos y las motos

La evidencia no miente, a la altura de la escuela 20 de noviembre decenas de niños salen despavoridos luego de varias horas dentro del perínclito recinto del saber. La banqueta que los alberga para que se avienten y jueguen, no es muy ancha, será un metro, si acaso, sin embargo, los coloridos niños están protegidos por el chasis de un automóvil y sus llantas, que ocupa al menos cuatro veces más el espacio de un niño.

En la calle Morelos, esquina con Abasolo, hay unos tres carriles de espacio. Todos son ocupados por vehículos motorizados. El del centro lo ocupan los que van en marcha y los dos de las orillas vehículos particulares estacionados. 16 autos, una moto, es el saldo de los ocupantes del espacio público entre Aldama y Corona.

Avanzar a pie es mucho más rápido, pese al carril ultra confinado que tienen los peatones, es decir 1 metro de acera, -o pasas tú o paso yo- me dice una señora que lleva a su hijo en carriola. Aun así llega uno antes a pie.

En el mini entronque entre Morelos y el Malecón, la cosa se pone buena, como en la pirinola “todos pierden”, el de la ruta espera y se desespera, toca el claxon, echa bronca, los pasajeros inermes ante la movilidad que los tiene paralizados; el peatón se la rifa, entre al auto, la ruta, bebé en brazos, mochila al hombro, “córrele, córrele”; el poseedor de un automóvil sabe que llegará tarde, oootra vez ,le grita al de a ruta “muévete”, no, no hay forma, si de eso es de lo que se quejan.

Puerto Vallarta es una ciudad de 250 mil habitantes. Su padrón vehicular motorizado asciende a 69 mil vehículos. Lo que quiere decir que cada persona trae consigo .26 vehículos al año. O sea, en lugar de torta bajo el brazo, los niños traen un cuarto de vehículo motorizado.

Se puede aprender a volar, caminando por la ciudad

La flauta de la danza de los pájaros ha dejado de sonar, ya solo queda el ruido urbano de la ciudad que conmina a la reflexión, y la más sencilla es la que hizo paco: “acá no pueden ni pasar, ¿vea? mejor yo quisiera volar”, como los pájaros, sería. Lo bueno que aún queda espacio por recuperar, centros por peatonalizar y Vallarta por ciudadanizar.

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Peatonalizar un largo corredor en el puerto es una decisión que ha tomado el gobierno con el fin de que la gente logre pasearse con gusto por el pueblo
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Rito de los voladores de papantla que simboliza la danza de los pájaros que surcan el cielo de Puerto Vallarta

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La quinta causa de muerte en Puerto Vallarta está relacionada con los accidentes de tránsito
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Avanzar a pie en las calles es mucho más rápido que en el automóvil

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La calle Morelos tiene 3 carriles de espacio los cuales son ocupados por vehículos motorizados lo que dificulta el paso de los peatones
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El carril confinado que tienen los peatones para caminar es de 1 metro de acera y sólo puede transitar una persona a la vez

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Se debe desarrollar una ciudad ordenada la cual le de más importancia a los peatones y a sus necesidades de desplazamiento en transporte masivo
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El espacio en donde los niños juegan y se divierten (la banqueta) no es muy ancha

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Los niños que juegan en la banqueta son protegidos por el chasis del automóvil y sus llantas
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En Puerto Vallarta se le da más prioridad al automóvil que a los peatones
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