Hope-nhague: DECIDIR, ACTUAR- CTS DESDE LA CUMBRE
Una ciudad que ofrece coherencia, que invita a crear conciencia
Publicado en Dec 11 2009
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Como parte de la naturaleza que da razón de ser a esta organización cts.org tiene el enorme agrado de presentar una serie de crónicas y notas periodísticas a sus lectores. Jorge Macías, del equipo de cambio climático y calidad del aire de CTS se encuentra en aquella ciudad con el objeto de participar en dos foros que forman la cumbre de cambio climático más importante del llamado planeta azul. Con la más pura pretensión de tener, a partir de los ojos de Macías, una fotografía de lo que allá acontezca, y de mostrar el color de lo sucedido en Copenhague, Dinamarca, -donde 170 líderes de estado se dan cita para intentar acordar medidas que impidan el insoslayable deterioro del planeta y decidir, para luego no tener que pedir perdón por su indecisión, como reza la campaña de la ONG ambiental Green Peace-, tenemos para nuestros lectores este espacio.

Crónicas desde Copenhague, no será una reiteración de lo que las agencias noticiosas nos revelan ya, sino, una fotografía a color, una crónica constante de la decisión que algunos tomarán por millones y que impactará en todos. Que lo disfruten...

Allá no estamos todos, pero sí quienes elegimos para representarnos

Llevo un día y medio en Copenhague. Los medios de la ciudad ofrecen una cobertura total del evento, en todos lados se ven pancartas en donde se juega con el nombre del lugar y se modifica por Hope-nhague relacionando la capital de Dinamarca, por su significado en inglés, con la palabra esperanza.

De cierta manera se percibe ese sentimiento entre la población danesa, debido a que un buen porcentaje de la tierra en Dinamarca se encuentra a nivel del mar y debido a las limitaciones en cuanto a espacio que padece el país. Los daneses tienen la esperanza de que su modo sustentable de vida y las amenazas de las que son parte, inspiren a los líderes del mundo a llegar a un acuerdo que evite que en un futuro no muy lejano se vean en la necesidad de cambiar la forma en la que conciben su país.

Quizás inclusive se encuentren en la necesidad de migrar.

Los daneses han llevado un modo sustentable de vida históricamente, forzados quizá por las características específicas del país. La ciudad es densa y compacta por un buen número de la población camina y anda en bicicleta sin importar las bajas temperaturas.

El sistema de transporte público subterráneo es muy cómodo y eficiente. Si sumamos que el precio de la gasolina ronda los 30 pesos por litro y que los semáforos y en general el trazado urbano dé prioridad a la movilidad no motorizada, resulta lógico que esta ciudad tenga como meta alcanzar a ser una ciudad neutral en emisiones de carbono rumbo a 2025.

Una meta demasiado ambiciosa. Sin embargo, el simple hecho de que sea considerado como factible indica el largo camino que tenemos que seguir para alcanzar a ser una verdadera “ciudad de la esperanza”.

La enorme cantidad de personas relacionadas con la negociaciones y el hecho de que la ciudad se encuentre repleta de exposiciones al aire libre que buscan concienciar a la gente (mejor dicho de la gente extranjera ya que el modo “normal” de vida de los daneses refleja de forma natural, conciencia general por el medio ambiente) ofrece un entorno diferente.

Ver exposiciones fotográficas de paisajes y lugares que podrían desaparecer resulta como observar imágenes de personas ya fallecidas. Están embebidas de la nostalgia y pesimismo de lo insalvable.

Hopenhaguen ofrece una imagen coherente con el problema que busca solucionar. Realza la conciencia pública con exposiciones y espectaculares en cada esquina ofreciendo una visión artística del problema y de la solución, sin embargo, resulta aún más impactante el ser testigo de una concepción de ciudad y un modo de vida que no pone en riesgo el desarrollo económico del lugar (inclusive Dinamarca está considerada entre los países con mejor calidad de vida del planeta) y que coexiste con el entorno.

De cierta manera la cultura escandinava ofrece una concepción clara del rumbo necesario ¿qué deberían tomar en cuenta los países en sus negociaciones para solución del problema?

De cierta manera, Dinamarca, resulta un lugar idóneo para las negociaciones de Cambio Climático ya que al mismo tiempo que nos ofrece una clara visión del problema nos ofrece una visión integral sobre la solución con el modo de vida de sus habitantes. De la misma forma, Copenhague ofrece a México esperanza debido a que al ser nuestro país el futuro anfitrion de la conferencia de las partes (COP 16) en 2010, México y en específico la Ciudad de México se verá en la necesidad de ofrecer un cambio radical que sea, de la misma manera que Copenhague, un ejemplo a los países emergentes del camino que se debe de seguir.

Foto: Reuters