Por qué Transporte Sustentable

Más que un reto, tenemos la gran oportunidad de transformar las ciudades medianas y grandes de México y proyectarlas para albergar a más de 12 millones de habitantes adicionales para el 2030

Hasta principios del siglo XX, el espacio citadino privilegió las vías peatonales y los lugares de reunión pública. Posteriormente, la generalización del uso de vehículos particulares trastornó el entorno social y ambiental. Los costos económicos y en calidad de vida son alarmantes: tiempo y combustible perdidos en congestionamientos, accidentes y problemas de salud relacionados con la mala calidad del aire y el sedentarismo.

Actualmente, no sólo las ciudades más grandes de México sufren de problemas de tráfico y movilidad, sino que también nuestras ciudades medianas enfrentan, cada vez con mayor frecuencia, situaciones caóticas en el tránsito. Hace menos de 15 años, en ciudades como León, San Luis Potosí, Querétaro o Xalapa, el traslado de un extremo a otro sólo tomaba alrededor de 10 a 15 minutos. Ahora, ese lapso se ha duplicado en muchos casos, y es aún peor durante las horas pico.

La perspectiva de futuro no es muy optimista: se estima que de continuar los patrones actuales, el número de vehículos en las calles se duplicará en 10 años. Sin duda, el transporte y la movilidad amable son una ecuación fundamental que debemos atender en el presente para prevenir nuestro futuro.

Transporte y accidentes, cambiemos esta realidad

En México, 20 mil personas mueren al año en accidentes de tránsito, equivalentes a casi 4 veces el número de personas que han muerto por causa del crimen organizado en México en 2008, año particularmente violento en nuestro país. Las estadísticas indican que la población más vulnerable – niños, ancianos, peatones, personas con capacidades diferentes, ciclistas y usuarios del transporte público – son las principales víctimas de accidentes. De hecho, la primera causa de muerte de niños y de personas en edad productiva son los accidentes de tránsito. Esta es una realidad que tenemos que cambiar.

Transporte y salud, dualidad prioritaria en la agenda pública

El tema de obesidad en nuestro país es un asunto primordial en la agenda de salud pública. Basta decir que actualmente, México es el 2° país con más sobrepeso del mundo sólo después de Estados Unidos. La manera en que nos movilizamos contribuye a esta tendencia pues la probabilidad de ser obesos aumenta 6 por ciento cada hora que las personas permanecen en un vehículo. El problema de obesidad y de falta de actividad física acarrea numerosas y graves consecuencias tanto individual como colectivamente, que representan gastos públicos enormes.

La compra y uso de vehículos incrementa más rápidamente que la población, lo que congestiona nuestras ciudades y disminuye nuestra calidad de vida. El modelo de movilidad actual debe cambiar. Nuestra visión sugiere una nueva manera de concebir la ciudad: espacios amigables e incluyentes cuya prioridad sea el ser humano.

Transporte y contaminación, agravamiento del cambio climático

Aunado a los problemas de salud provocados por el sedentarismo, la contaminación que sufrimos en las ciudades también acarrea profundas efectos negativos en nuestro bienestar, provocando más de 4 mil muertes al año en nuestro país. En términos de emisiones de gases de efecto invernadero, las proyecciones hablan por sí solas: las emisiones de GEI del sector transporte en nuestro país pasarán de 170 millones de toneladas de CO2 a más de 440 en 2030 de seguir el patrón actual. Este panorama es a nivel nacional, pero al sumar las contribuciones del resto de los países, el fenómeno del cambio climático global se agrava a una velocidad que no hemos podido detener y que incluso ya hemos empezado a sufrir en todo el mundo.

Transporte y estructura social, relación sutil pero real
Un efecto mucho más sutil del uso intenso de las calles por los automóviles es el debilitamiento del tejido social de nuestras comunidades. En las calles con mucho tránsito, la relación entre vecinos es afectada, dificultando la creación de lazos de convivencia.

El Ángel de la Independencia, guardián del Paseo: ¿para autos o personas?
Por cada recién nacido en el DF, se introducen dos coches nuevos en las calles de la ciudad, lo cual representa 200 mil autos nuevos al año. Esta tasa de motorización indica que las calles de la Ciudad de México están siendo cada vez más ocupadas por automóviles, en lugar de personas. La lista de consecuencias negativas es larga en aspectos económicos, sociales y ambientales.
Millones de ciudadanos pierden 5 años o más de su vida en el tráfico. Alguien que tarda más de 2 horas al día en sus traslados se ubica en este grupo.